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lunes, octubre 15

Sobre el día de las escritoras

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Desde la celebración del primer Día de las Escritoras, que tuvo lugar el 16 de octubre del 2016, se abrió un debate que tiene para largo: ¿es realmente necesario un día dedicado exclusivamente a autoras? *Se escucha a un hombre gritando a lo lejos "yo no leo a autores, leo sus obras" mientras azota Crepúsculo con su edición en tapa dura de Crimen y castigo.*

A lo largo de la historia la mujer ha sido invisibilizada en incontables disciplinas y la literatura no fue una excepción. Basta con googlear listas de clásicos o recordar los libros que nos dejaban a leer en la escuela para enterarnos de qué lado siempre se ha inclinado la balanza. Hoy en día la historia es otra, felizmente, pero no podemos negar que la desigualdad sigue existiendo. En las mesas de novedades, en la lista de ganadores de premios literarios, en los espacios de prensa, en los catálogos de plan lector y puedo seguir.

domingo, febrero 18

¿Libro ilustrado o libro álbum?

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Cuando empecé mi biblioteca de libros con ilustraciones no estaba muy enterada que no podía catalogar todos esos ejemplares como libros ilustrados. Para ser más exacta, de poder podía, pero ignoraba que dentro de libros a primera vista tan similares había lugar para distintos formatos.

El libro ilustrado es el formato que gana en popularidad aunque sea por default. Su contenido principal es el texto y este va acompañado en segundo plano de imágenes que replican la narración. Y así como la compañía es prescindible, las ilustraciones no son necesarias para comprender la historia en su totalidad. Por supuesto que las imágenes embellecen el libro, enriquecen el texto y evocan una experiencia lectora diferente, pero el libro no se sostiene en ellas ni las necesita.

domingo, abril 23

20 inicios geniales en la literatura

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Resulta curiosa la inmortalidad de algunos inicios en la literatura. El año pasado, por dar un ejemplo, acudí al teatro a ver Moby dick. Aunque la puesta en escena no tenía ni rastro de la icónica ballena blanca, la obra empezó con la misma frase con la que Herman Mellvile le dio inicio a su obra magna: Llamadme Ismael. Moby dick pudo renunciar a su bestia, pero no a aquellas dos simples palabras.

El último día del libro decidí dedicarle un espacio en este blog a unos cuantos inicios en la literatura que me parecen sencillamente exquisitos. Este año me decidí a repetirlo, quizás incluso institucionalizarlo como el post oficial de cada 23 de abril, porque no se me ocurre mejor manera de celebrar este día que compartiendo a los protagonistas de la festividad en su estado puro, por más breve que este sea: libros que me han encantado reducidos a su inicio, ese primer encuentro que resulta ser el definitivo.

No cualquiera tiene el talento para meterse a su lector al bolsillo antes de acabar su primera página. O su primer párrafo. Mientras menos palabras requiera para lograrlo, mejor. Y, por más que un buen comienzo no te asegure que el libro esté a la altura, algunos solo son una probada de lo que se viene.

sábado, octubre 29

Mis 23 libros imprescindibles

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Siempre me topo con listas de libros que hay que leer y me llevo sorpresas: encuentro novelas que me encantaron, otras que me parecieron más bien mediocres, eternos pendientes, algunas de las que ni siquiera sabía de su existencia y nunca faltan las que ya descarté leer. Como la procrastinación es mi segundo nombre, decidí hacer mi propia lista, incluyendo libros especiales a los que de cierta manera sigo volviendo, a aquellos que funcionaron como una suerte de parteaguas en mi vida. Libros imprescindibles para mí. Y serán 23 porque la semana pasada esta humilde servidora estuvo de cumpleaños y planeo ir modificando esta lista anualmente; que crezca y cambie conmigo.

La tarea de seleccionar estos 23 libros me ha hecho recordar muchísimos títulos, cómo he ido cambiando como lectora e incluso moldeándome en la Fernanda que soy hoy. Vamos, he sido la novia entusiasta escogiendo las mejores fotos para el video que proyectarán en mi boda. 

Considerando que leo por más de la mitad de mi vida y anualmente he llegado a leer más de cien libros, pueden imaginar lo complicada que fue la tarea, pero la he realizado esperanzada en que pueda convertirse, aunque sea para uno de ustedes, queridos lectores, en el impulso final para leer uno de estos títulos o siquiera curiosear un poco sobre ellos. Que estos 23 vengan con más constancia bloguera y buenas lecturas, ¡nos leemos!

domingo, octubre 9

Poesía eres tú: autores contemporáneos

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Mi romance con la literatura inició con libros ilustrados, ya sean colecciones de cuentos o títulos que me enseñaban desde las preguntas y respuestas del universo hasta hacer manualidades con cajas de cartón. La transición hacia cuentos más extensos y novelitas breves la hice sin casi darme cuenta para luego llegar a clásicos y novelas adultas, reencontrarme con libros ilustrados e infantiles o conocer la novela gráfica y, gracias al periodismo, los terrenos de la no ficción. Mi inquietud por leer cosas diferentes fue la que me movió a buscar otros géneros y siempre me sentí recibida con las puertas abiertas... con una excepción.

Nunca vi la poesía como un género inclusivo. Sentía que solo ciertas personas estaban invitadas a leerla, quizás solo quienes gozaban de una gran sensibilidad o estaban más conectadas al arte —o a sus almas, o al alma del arte; lo que más profundo parezca— de lo que yo podría estar jamás. Debo darle crédito a la investigación que realizo hoy sobre Blanca Varela por haber devuelto mi interés a la poesía: para conocerla tenía que leer su poesía, pero la intimidación que sentí por años seguía allí.

A modo de introducción en el género, busqué voces jóvenes que estuviesen practicando el deporte extremo de escribir y publicar poesía en el panorama literario actual. Quería leer los versos de gente de mi generación; gente con la que pudiera compartir sentimientos, problemas, ideales o pesadillas recurrentes. Con ustedes, mis descubrimientos.


sábado, abril 23

Primeras impresiones

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Después de una temporada sin acercarse a un libro, no hay nada como un inicio espectacular para reengancharse con la lectura, para hacer más grato el reencuentro con un buen amigo. No, no he dejado de leer nada más alejado de la realidad—, pero sí de pelear con mi teclado por y para ustedes, así que consideren esta entrada una cita pendiente. No se preocupen, el café se los pago yo.

Hagamos más dulce nuestro reencuentro, apreciados lectores, y no nos limitemos a mis oxidadas letras sino a muchas que en un momento me capturaron, inspiraron, cautivaron y hasta ahora no me pudieron soltar (o yo no me pude soltar de ellas). Les comparto unos cuantos de mis inicios favoritos en la literatura —una selección que me grita por una segunda parte—, esperando que alguno despierte en ustedes lo que en su momento despertó en mí.

Porque no hay mejor manera de honrar a los libros que mantener sus letras vivas. Feliz día del libro, de las letras, del idioma castellano; feliç diada de sant jordi para los lectores del otro lado del charco. Un abrazo de esta inconsistente bloguera.


viernes, noviembre 6

Siete cosas sobre libros

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En los casi dos años que lleva este blog, nunca me he animado a hacer un booktag ¿Tag de la pizza? ¿Tag de RBD? *le da sida*, pero haré una excepción porque este me gustó y fui taggeada por Aída de A body made of words; quien, por cierto, se ha aventurado por las indómitas tierras de booktube y deberían visitar su canal si no lo han hecho todavía.

El tag consiste en siete premisas, cada una requiriendo que nombre siete libros, autores, personajes o demás. Hay libros que adoro tanto que no me cansaría de nombrar en cada premisa, pero he hecho todo lo posible por no repetirme y me ha quedado una selección algo así como perfecta. Para que no se haga eterno no he dado ningún tipo de detalles lo máximo es recomendar un libro por autor—, pero anoten cada título y cada autor, no seáis insensatos.



sábado, junio 6

Covering Lolita

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Mi edición de Lolita así como la suya si es que tienen el libro en nuestra lengua— tiene como portada a Sue Lyon encarnando a uno de los personajes más conocidos de la literatura universal. Lolita, la niña-mujer provocadora e irreverente; Lolita, la ninfa escondida en lentes de corazón y el labial de su madre. La influencia del filme de Kubrick sobre el imaginario visual en torno a la novela es innegable, proyectos como Covering Lolita no hacen más que constatarlo.  Sin embargo, ¿es esa la imagen que Nabokov quería proyectar de su personaje más representativo?
«Quiero colores puros, nubes que se derritan, dibujos detallados, un rayo de luz reflejado sobre los surcos de una carretera tras la lluvia. Y sin chicas. Solo hay un tema con el que estoy totalmente en desacuerdo: cualquier representación de una niña pequeña.»
Esa fue la descripción que Nabokov le dio a su editor respecto a la portada que quería para su obra. Hoy, seis décadas y casi 200 portadas después, podemos afirmar que los intenciones del ruso no pudieron terminar más lejanas de la realidad.

domingo, marzo 8

Para ellas

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El 25 de marzo de 1911 tuvo lugar la tragedia en la fábrica Triangle Shirtwaist: casi 130 trabajadoras de la empresa perdieron la vida debido a la carencia de seguridad laboral. Inmigrantes y americanas, judías y católicas, adolescentes y madres; todas se vieron atrapadas en el edificio mientras el fuego lo abrasaba, haciendo cada vez más sombrío el cielo de Nueva York. Han pasado más de cien años de esta tragedia, y aunque el paisaje ha cambiado enormemente, a diario somos testigos de situaciones que hacen preguntarnos si en realidad estamos tan distantes al siglo pasado. Sin embargo, como en todo en la vida, existen las excepciones. Y es precisamente a partir de una de la que me gustaría rendirle este pequeño homenaje a la mujer: la literatura.

Que el terreno de las letras ha estado históricamente reservado para los hombres no resulta una sorpresa para nadie, basta con leer la lista de clásicos que nos dejaron leer en la secundaria para constatarlo. A lo largo de la historia, el rol de la mujer ha sido limitado a la vida familiar y tareas domésticas. Su mayor aspiración consistía en casarse y cuidar de sus hijos, considerándola incapaz de valerse por sí misma, tachando de inmoral cualquier actividad que no implicaran quedarse encerrada en su hogar. Incluso su inteligencia tenía un tope, que era por mucho inferior al de los varones.

Y no hablo solo de los autores: se podría decir que hasta inicios del siglo XIX no contamos con grandes heroínas en la literatura universal. Incluso dos de estos personajes por definición, Jane Eyre y Elizabeth Bennet, no pudieron estar escritas sino por plumas femeninas. Mujeres a las cuales no les importó que su nombre sea dejado de lado con tal de compartir las historias que tenían por contar. Si Charlotte Brontë se hubiese negado a que su novela fuese publicada bajo la autoría Currer Bell o Jane Austen no hubiera accedido a mantener en anonimato su nombre, otra sería la historia.


sábado, noviembre 15

Los retos de lectura

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De todas las cosas que me sorprendieron cuando comencé este blog, muy pocas continúan haciéndolo como el ritmo de lectura que tienen algunos blogueros. Basta con entrar a mi cuenta de goodreads para toparme con algunos retos de 100 o 150 lecturas para este año, ¡incluso unos ya pasaron su meta de 200 libros! Antes de unirme a goodreads no era consciente de la existencia de este tipo de retos —ni de redes social sobre libros, para ser sincera—, así que para este año me puse un objetivo nada difícil de conseguir: 36 libros para este año, una media de tres libros mensuales. La idea me pareció entretenida; la tomaría como una motivación extra, un recordatorio para no olvidar coger un libro cuando salga de casa. Sin embargo, tenía una promesa conmigo misma más importante que aquel reto: no dejaría que esos 36 libros se convirtieran en una presión. No quería que mis momentos de procrastinación —que si llevan leyéndome por un tiempo, sabrán que no son pocos— se vieran eclipsados por el logo de goodreads gritándome "¡¿qué crees que estás haciendo?! No gastes el tiempo, apaga la tele, deja de jugar 2048 y ponte a leer que tienes un reto que cumplir." Y sí, voy cumpliendo ambas premisas de manera exitosa.

Entre comentarios que leo tanto en tuiter como en posts, creo que mi caso no es tan común como me gustaría y es a eso lo que quiero ir con esta entrada. Yo leo, como creo la mayoría de ustedes, porque adoro hacerlo. Y subrayo mayoría porque siento que muchas personas terminan leyendo con la única finalidad de cumplir sus retos, quitarse pendientes de encima o reseñar libros que les mandan editorialespensaba tocar este tema en otro post, ¡me avisan si les gustaría! Hay momentos en los que no me apetece leer nada y ello no tiene por qué representar un problema, yo decido cuándo y cuánto leer teniendo como único objetivo estar a gusto conmigo misma. Por ello que no entiendo el agobio de algunas personas cuando sufren un parón lector, si no tienes ganas de leer nada, ¿por qué sufres si no lo haces? Si leer es algo que nos hace tan felices, ¿por qué convertirlo en un motivo de estrés?

Quiero comentarles dos anécdotas que fueron los que me animaron a escribir este post, uno era un comentario en goodreads y el otro en un video de booktube. En mi inicio salió que uno de mis amigos en gr había terminado una novela gráfica o cuento algo infantil, no recuerdo muy bien, y había comentado algo como "Nada del otro mundo, y tampoco lo esperaba, pero es un libro menos en el reto xD" de la carita si me acuerdo, porque los detalles importantes cuentan. No pude evitar fruncir el ceño al leer ese comentario, sentí que leer había tomado un significado totalmente distinto y, porque no decirlo, ridículo. ¿Por qué planear leer 100 libros en el 2014 si la gran mayoría de ellos no te llaman la atención? No entiendo porqué alguien leería solo por leer y no por disfrutar, sobretodo alguien que dice amar la lectura.

El video de booktube del que hice mención me llamó la atención por un motivo parecido: la chica en cuestión comentaba lo estresada que estaba por no leer, no le apetecía ninguno de sus libros y se estaba atrasando en famoso reto de goodreads. Esta situación la vivían sus amigas también, por lo que se propusieron un desafío: quien leyera más libros en un lapso determinado de tiempo ganaría, y no solo el derecho de decirles "¡Perdedoras, leí más que ustedes!" sino que se haría acreedora de un libro de su preferencia, gracias al amable patrocinio de las abatidas en la competencia. Entiendo que el libro gratis se presente como una tentadora recompensa, pero creo que el hecho de leer en sí ya debería ser recompensa suficiente. Lo único que provoca competir por ver quien lee más libros en menor tiempo es apurar la lectura, robarle pedacitos al libro.

Yo prefiero leer despacio, dejar que los personajes me cuenten sus historias al oído durante días y hacer que la huella que dejen en mí no se difumine. Es mi modo de leer, no por ello digo que sea la mejor manera, pero no le veo el gusto a atiborrarme de un libro diario si cuando llegue diciembre no seré capaz de acordarme siquiera la mitad de ellos. Honestamente, dudo que alguien que devore más de cien libros anuales logre recordar la manera en la que la trama principal se entrelazaba con las historias secundarias, el estilo del autor, o momentos que hicieron especial al libro en cuestión. El objetivo de este post no es atacar a quienes lean noventa o cien libros anuales, sino compartir distintos puntos de vista respecto a este tema. ¿Vas leyendo casi 150 libros en lo que va del año? ¿Recuerdas cada uno de ellos? Ten en cuenta que si conduces lento los paisajes se aprecian mucho mejor, y qué aburridos pueden ser los viajes cuyo marco es una imagen desdibujada, ¿no lo crees? ¡Nos leemos!

sábado, septiembre 6

Reencuentros

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¿Creían que dejaría abandonado el blog para siempre? Por supuesto que no, así que, después de poco más de tres meses de ausencia, vuelvo al ruedo. Fui publicando las últimas entradas en cuenta gotas, y no por carencia de inspiración sino por falta de tiempo. Tenía que mantener una beca en la universidad y me dediqué mucho a mis estudios, dejando de lado otras actividades extracurriculares —que, gracias a mi vida sedentaria, se podrían resumir en leer, el blog, leer y prepararme postres. Aparte de eso, me gusta estar contenta con la calidad de las entradas que publico, y no postear por el simple hecho de no abandonar el blog. Con lo que disfruto escribir soy bastante crítica conmigo misma, así que cuando escribo mis reseñas las leo y releo —¡y espero se note!— hasta estar satisfecha y poder publicarlas. Aunque no he podido leer tanto como quisiera, durante este tiempo he tenido lecturas buenísimas, y no puedo esperar a compartirlas con ustedes.

Por otro lado, le he dado una serie de pequeños grandes cambios al diseño blog y estoy muy contenta por cómo me ha quedado. ¿Alguna crítica constructiva o destructiva? También he actualizado la página de afiliados, y quiero dar una vuelta por unos blogs que me encantan para afiliarlos también y no perder la pista de ninguno. Estaré devolviendo en estos días los 80 comentarios que me han dejado tan amablemente, ¡millones de gracias por no solo leerme sino darse la molestia de comentar! Así que se vienen reseñas, foto reseñas, un book haul bastante cargado y las fotos de sus estanterías que andan acumulándose por bastantes meses en mi bandeja de entrada.

Por último, pero no menos importante, ¿algún lector peruano? ¿o bloguero? Hace unos días se me ocurrió hacer un amigo invisible para esta navidad: cada uno de los participantes haría una lista de los libros que le gustaría recibir, se nos asignaría un amigo invisible en sorteo y mandaríamos el regalito por Serpost. Me entusiasma mucho hacer amigos de esta forma, aparte que siempre es lindo recibir un libro por navidad y más aún si está dedicado. Así que, si andas interesado o conoces un blog cuyo administrador sea peruano, no dudes en avisarme por cualquiera de mis redes que encuentran aquí.

Y sin más que decir, ¡me despido hasta la próxima entrada!

domingo, abril 27

Mi semana del libro

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¡Por fin tengo algo de tiempo para mi hacer entradas! En gran parte porque nunca había estado tan presionada para sacar buenas notas en la universidad, debo sacar media beca y tengo todo el estrés del mundo encima mío. Intentaré ser más constante con las actualizaciones, no saben lo mucho que disfruto escribir las reseñas y recibir sus comentarios :) Bueno, dejando a un lado mis rollos académicos y líos existenciales, hago esta entrada para compartir mi experiencia del día del libro:


Esta foto la tomé en donde considero yo es indispensable una visita si es que vienes a Lima: La casa de la literatura peruana. Como apreciarán en la fotografía, es verdaderamente hermoso y el ambiente es muy especial, como entrar a otra época. Aquí se llevó a cabo el truequetón el mismo 23 de abril, un intercambio de libros originales en buen estado. Lo malo de esto era que yo no tenía libros que truequear, soy demasiado posesiva con mis libros, no quería ni siquiera intercambiar los libros que leí de niña porque ¡¿qué rayos les leería a mis posibles, futuros y por ahora hipotéticos hijos?! Así que truequeé unos libros que mis primos me prestaron. Sé que no habla muy bien de mi como prima o persona a quien prestarle libros, pero me los prestaron hace tiempo y no los extrañan, eran lecturas obligatorias de secundaria.


viernes, abril 18

Nos vemos, Gabo

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“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Esta es la frase con la que se da inicio a mi libro favorito, "Cien años de soledad", una novela tan ridículamente espectacular que todo intento de describirlo se convierte en espuma... Como mi ahijada Angela bien escribe en su reseña de este libro, "Cien años de soledad no necesita etiquetas porque es una etiqueta por sí misma.". Ayer fue uno de esos días tristes como pocos, el más grande se fue un jueves santo como su inolvidable Doña Úrsula Iguarán. 

Si bien Gabo ya no está aquí, su obra y él son inmortales mientras un libro suyo esté abierto. Lean a este gigante de la literatura, si se sienten un tanto intimidados por sus novelas comiencen con sus cuentos o crónicas, les aseguro que los cautivarán y se quedarán con ganas de más. Solo léanlo y les aseguro se arrepentirán de no haberlo hecho antes.

A continuación, una selección de fotos, citas y anécdotas que encontré preciosas y creo que dicen más de él que su biografía.

lunes, febrero 24

Libros de carretera

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¡200 seguidores! Y en tan poquito tiempo, en verdad muchísimas gracias a todos los que se pasan, dejan su comentario y se toman el tiempo de leer lo que escribo.

Estos días han sido de lo más ajetreado para mí, he estado haciendo mil cosas. Después que mi papá falleció, mi mamá decidió mudarse conmigo y con esto viene prácticamente remodelar toda la casa. He estado botando mil cosas, arreglando otras para poder regalar e incluso encontrando algunas que pensé perdidas. Y con el trajín que esto trae, he vivido drogada en pastillas para la alergia. Por otro lado, en la universidad no querían darme la beca de fallecimiento porque sostenían que mi apoderada era un prima de 20 años que solo me fue a inscribir para dar la entrevista de ingreso, un fiasco todo.

He estado muy estresada, enferma y casi no he podido leer, no saben la rabia y las jaquecas que me han traído el lío de la universidad. Para desenchufarme un rato he decidido hacer un viaje, que todavía no tiene comprado el boleto de retorno. Así que las actualizaciones serán poquitas, he dejado un par de entradas hechas por si no tengo tiempo de escribir jaja. Iré a Tacna, mi ciudad natal, y el viaje dura nada más y nada menos que 20 horas. Así que espero poder ponerme al día con mis lecturas, ¡"Perdida" me tiene mordiéndome las uñas y no he podido acabarla!


jueves, febrero 13

Recomendaciones

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Provengo de una familia de libreros —mi abuelo fue el primero en importar libros de ciencias médicas en Perú y mi tío continuó el legado, llegando a iniciar una editorial— así que comprar libros piratas era impensable. Y lo tenía claro desde muy pequeña. Mis papás se mudaron a provincia cuando se casaron, a una provincia donde no había ninguna librería. O, por lo menos, de libros originales. Los únicos que podías encontrar eran los textos escolares, del plan lector, algunos universitarios y los que mi mamá vendía ocasionalmente, de ciencias médicas.

Así que, en cada vacación mía, veníamos a visitar a la familia y me compraba una cantidad de libros suficiente como para abastecerme por seis meses.. Apenas llegaba a la librería, caminaba de frente a la sección infantil, veía los libros y ahí mismo decidía. Veía los dibujos de la portada, me dejaba encantar por los colores de esta, releía las sinopsis una y otra vez hasta decidirme. Escogía comprar uno por distintas razones: porque mi mamá decía que parecía bonito, porque los veía gruesos y quería que me duraran la mayor cantidad de tiempo, porque me llamaba la atención la contraportada, en fin. ¿Que a qué voy con todo esto?

Hace un par de días fui a una librería solo a curosear porque ando pobre y tenía mil libros en mente. Pensaba si ya habría llegado ese titulo que siempre dicen está por llegar, si ya tendrían el eternamente agotado, si no habrían comprado el que estuve tentada a comprar la semana pasada... Y no pude recordar cuando fue la última vez que fui a una librería sin nada en la mente. Que me dejé sorprender allí mismo. Siempre que piso una librería tengo cierto titulo en la punta de la lengua o, en su defecto, anotado en algún lado.

Son contadas las veces en las que compro un libro sin antes saber de él, sin expectativas construidas. Me atrevería a decir que un 90% de mi wishlist está conformado por libros que me recomendó cierto amigo lector, alguna blogera con la que sienta afinidad, un comentarista anónimo en la web o un familiar que ame los libros tanto como yo. Incluso si este comentario no es del todo positivo, mi idea del libro ya está fabricada... Y siento muy lejanos los días en los que esto no era así.

Y ustedes, ¿se dejan sorprender en las mismas librerías o no pueden recordar la última vez que lo hicieron? Nos leemos en la próxima

 ¡Gracias a los que van mandando fotos y correos! Si no saben a lo que me requiero den click aquí y vayan al final del post :) Pásense por los blogs de mis ahijadas Cristina y Angela , son lindísimos y ellas aún más ♥
Restos de sal, de Cristina
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